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LA TRADICIÓN CAMINA. Reinas de Cuba

África en el corazón Sus grandes ojos caminaban en silencio entre el tumulto de aquella calle de La Habana. Aquella mulata era tan sólo una chiquilla que levitaba absorta tras esa imponente presencia. Los pasos que la alejaban del mito no eran distancia que impidiera sentir que estaba respirando el mismo aire que ella, “La Única”; aquel sobrenombre lo decía todo. -¿Cómo dejan a esta criatura alejarse tanto de la casa? Ven acá, niña. ¿Cómo tú te llamas? -¿Yo? Merceditas… Merceditas Valdés. -Mi vida, pero tú me vienes siguiendo. ¿O no? ¿Tú quieres algo? -Ay, es que a mí me gusta tanto como usted canta, pero tanto… Rita Montaner le entrega una de sus pulseras. Merceditas no se la quitaría en toda su vida. La niña quiere entrar en la música, si hace falta, a espaldas de sus padres. Así ganó en los años treinta su primer concurso de aficionados. Así comenzó la que con los años sería awpona* principal de Cuba. El reconocimiento a las raíces africanas la pondría en entredicho, su talento la haría ocupar su lugar en el altar de la música cubana. Lo mismo que en aquellos años treinta, todavía hoy en Cuba persiste esa idea de “atraso” con respecto a los cantos y rituales afrocubanos. Algunos siguen menospreciando aquellas supersticiones de negros y otros creen un sacrilegio comercializar algo tan sagrado, pero lo innegable es que la fuente sigue brotando. Eran aproximadamente las doce de la mañana cuando llegamos para la ceremonia a aquella casa particular. El altar de Eleguá estaba ya repleto de ofrendas que básicamente consistían en dulces y ron. Al poco llegaron los tamboreros que sentados frente al altar comenzaron a tocar para bendecir sus cueros. Aquello estaba a punto de empezar pero sólo los orichas podían decir cuándo acabaría. Mi agnosticismo me impide creer, pero mi percepción reconoce ese vínculo indeleble con el corazón de África. No puedo negar la comunicación con los ancestros pues son ellos los que tocan ahora con manos nuevas. Ésa es para mí la esencia del poder que de allí emanaba. Las mismas aguas que no han dejado de correr siempre distintas pero a la vez fieles a su cauce.

*La más alta voz solista de los cantos rituales

 
   
 
RITA MONTANER Rita Aurelia Fulceda Montaner y Facenda (Guanabacoa, 20 de agosto de 1900 - † La Habana, 17 de abril de 1958) Sus grandes dotes interpretativas le llevaron a la fama mundial. El 10 de octubre de 1922 se inaugura la radio en Cuba, en el edificio ubicado en Águila y Dragones, donde actúa y se convierte en la primera voz femenina de la naciente radio cubana. Para ella escriben expresamente los mejores compositores cubanos de la época como Gonzalo Roig ("Cecilia Valdés"), Moisés Simons ("El manisero"), Eliseo Grenet ("Ay Mamá Inés"), Ernesto Lecuona ("El cafetal"), Gilberto S. Valdés ("Ogguere"), el norteamericano Al Johnson y también Xavier Cugat. Se presenta en el Olimpia de Paris en el año 1928. Sustituye a Raquel Mayer en el Palace. Un año más tarde actúa en el espectáculo de Josephine Baker.
 
 
MERCEDITAS VALDÉS (La Habana 14 de Octubre de 1928, † La Habana 13 de junio de 1996) Desde niña siente la llamada de la música y ya sin el consentimiento de sus padres se inscribe a los doce años en “La Corte Suprema del Arte”, programa de la radio cubana que lanzó a la fama a muchos intérpretes. Su aparición en la escena musical hace que por primera vez se escuchen en la radio, fuera de los templos, aquellos cantos y toques heredados de la tradición yoruba. Los tambores batá salen de las ceremonias privadas y la gente del pueblo va hasta la emisora para saludar a Merceditas a su salida del programa. Realiza intensas giras como parte de importantes producciones del renombrado cabaret Tropicana y se presenta en Venezuela, París y Sudamérica. En el Carnegie Hall de Nueva York ofrece el primer concierto de música afrocubana con una orquesta de 80 profesores dirigida por Gilberto Valdés. La expectación que se levanta es tanta que fueron contratados, junto a Tito Puente, para realizar una gira por distintos estados y que se extiende hasta Canadá. También cantó en el Teatro Apolo de Nueva York.
 
   
 

Santiago, son y revolución.

Si Cuba rebosa música, Santiago es su máxima expresión. Sus calles y plazas se abren a infinidad de músicos y grupos en todo tipo de formatos. Aquel son que bajó la loma encontró aquí la cuna de su hogar. Daniel Moncada “El Sonerito” junto a su mujer, Clara Luisa Salazar, llevan toda la vida desarrollando su pasión musical: “Nosotros tomamos las mejores referencias de toda la tradición que ha tenido nuestro querido Santiago. Grandes figuras como Miguel Matamoros, Ñico Saquito, Pepe Sánchez, Sindo Garay, Eliades Ochoa y tantos otros están muy presentes en toda la música santiaguera. Pero a su vez nuestra formación musical nos permite arreglar las composiciones con un concepto más actual y personal” comenta Daniel. Luisa nos hace viajar en el tiempo con esa forma de cantar el “punto cubano” que trae a mi memoria la voz de Celina González. La fuerza y el corazón del punto guajiro que eleva su condición de campesino en canto al Cobre de Ochún. Esas músicas campesinas que conectan a mi entender la herencia hispana del Méjico de Veracruz, de Venezuela, que incluso llegan hasta el sur de Brasil y el norte de Argentina también continúan vivas en Cuba. La voz de Luisa también lleva notas de guaguancó. Desde luego no tan marcadas como en Celeste Mendoza (reina de ese género y otra santiaguera que paseó por el mundo la fuerza de la tradición cubana) pero dotan a su registro vocal de una fuertísima personalidad.

 
   
 

CELINA GONZÁLEZ

Celina Catapang González Zamora (Jovellanos, 16 de marzo 1929) Considerada como el máximo exponente del punto cubano y de la tradición musical campesina de Cuba. Desde niña recibe una importante formación tanto de las religiones yorubas y ararás como de las músicas campesinas de fuerte tradición oriental. Su música relaciona a la perfección las influencias africanas e hispanas. Comienza su carrera junto a Reutilio Domínguez con quien en formato de dúo recorre las emisoras del país hasta el año 1964. Juntos aparecen en varias películas cubanas como “Rincón Criollo” y “Bella, la Salvaje”. A lo largo de su carrera tiene una gran repercusión en tierras sudamericanas y especialmente en Colombia. Peter Gabriel retoma su carrera para presentarla en el Womad junto a “Totó La Momposina”, resultando el concierto todo un acontecimiento cultural.

 
 

CELESTE MENDOZA

(Santiago de Cuba, 6 de abril de 1930, † La Habana 22 de noviembre de 1998) Cuentan dichos populares, tratando de explicar eso de la fusión, que el guaguancó es un negro africano tratando de cantar flamenco. Escuchando a Celeste, “reina del guaguancó”, podemos apreciar en su voz ese melisma y vibrato característico que ella tan bien domina. Pasea su gran figura de juventud por el Tropicana. Aunque la edad y los kilos castigaran su figura nunca dejó de ser la reina, la que hablaba a los santos de tú a tú. La vida sin embargo no la trata bien, su hijo adoptado no deja de ser preocupación y sufrimiento, amortiguado con el ron y potenciado por su creciente asma. Ese mismo ron que compartía en su piso junto a Benny Moré que allí llegaba, como si de su casa se tratase, a las dos o a las tres de la mañana para acabar hablando y descargando. Celeste lo quería como a un hermano. En Cuba, Celeste Mendoza trabaja en cabaret , radio y televisión, y realiza giras artísticas por Francia, España, Inglaterra, México, Puerto Rico, Venezuela, la antigua Unión Soviética y Japón, entre otros países.

 
   
   
 

Rap, reggaeton y cubaton: “Mi rollo es el rock”

“Tengo que confesar que la juventud actual me ha decepcionado profundamente. Se hizo la revolución para que ellos tuvieran algo que nosotros no tuvimos. Cuando escucho esa música machacona de donde no puedo sacar matices… Escucho esas letras y me pregunto ¿por qué hoy en día a cualquiera le dicen compositor?”, confiesa Ramón en su casa de Baracoa. Allí encontramos una habitación para alquilar y la excelente cocina de Yamilet Selva, su mujer. Pero entre toda la morralla musical que despunta en derroche de imagen yanqui con el sello de Miami, también está el underground: “Hay gente que desde el rap o el reggaeton cuelan mensajes que nosotros entendemos. Utilizan una jerga y una forma de plantear o denunciar que aparentemente son inocuos, pero que para nosotros tiene una interpretación bien distinta. Aquí encontramos de este modo oculto una vía para expresarnos y denunciar muchas cuestiones que hoy, aquí, pueden resultar peligrosas”, nos cuenta un “amigo” en La Habana. La falta de medios nos llega a parecer dolorosa. Guitarra y tres encordados con lo que son prácticamente alambres, que no cuerdas. Tumbadoras construidas con toscos barriles. Una simple funda para guitarra es prácticamente imposible de encontrar. Músicos humildes con un caudal musical considerable luchan lo indecible para poder tener un afinador o un metrónomo que si llega será casi como un milagro. La sencillez que ve en la cera de enfrente al jinetero ataviado de marcas deportivas y cadenas de oro a juego con sus dientes. Una vida al servicio de la música en contraposición al dinero fácil y al oropel globalizado. “En mi calle hay una tropa / de muchachotes exhibiendo su ropa. / Viven esclavos de la falsa apariencia, / mientras sus casas están en emergencia” narra en el primer corte de su primer disco Yasel González Rivera, que junto a Gerald Thomas conforman el grupo “Madera Limpia”, una interesante conjunción de elementos autóctonos cubanos como el changüí, que todavía hoy conserva en la provincia de Guantánamo toda su vitalidad, con un lenguaje actualizado en clave de rap y reggaeton. Algunos pasajes de su disco (que llega a nuestras tierras distribuido por el sello Resistencia) nos recuerdan a los actuales “Calle 13”, pero en este caso con banda para mi alegría. Todo un ejemplo de que las nuevas generaciones saben incorporar la tradición a un lenguaje contemporáneo y con unas letras que en muchos casos nos acercaran a la denuncia de cuestiones de la vida cotidiana en la Cuba de nuestros días.

 
     
 

Antonio Aguirre

Publicado en la revista Ritmos del mundo nº 8 ENE/FEB 2009