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NYNKE

Alter

Desde el Norte de Holanda y lo que un día fue la Magna Frisia llega Nynke, una voz que busca el calor del mediterraneo para expresar la misteriosa sonoridad de un idioma en vías de extinción. Su último disco "Alter" cuenta con la producción de Javier Limón que además grabó las guitarras flamencas y el bouzouki. Entrevistamos a Nynke para acercarnos un poco más directamente a esta jóven artista.

-¿Cuándo empieza tu relación con la música? Yo diría que desde el comienzo de mi vida. Cuando tenía unos dos años y medio más o menos, mis padres me regalaron una grabadora (de cintas) y no paraba de cantar canciones todo el tiempo, así que creo que mi conexión con la música y el canto ha estado siempre ahí.

-El frisio es una lengua que esta desapareciendo ¿De dónde viene tu interés por esta lengua?Bueno, principalmente porque es mi lengua materna, el idioma que hablo con mi familia y amigos; por lo tanto es el idioma que está más cerca de mis emociones. A medida que me he hecho mayor, he descubierto que su sonido tiene también una gran belleza, una gran calidad poética. Así que para mí, cantar en frisio, ha sido algo completamente natural.

-En anteriores trabajos ya has dado muestra de diversidad con el Fado o la música sudamericana ¿cómo valoras tu experiencia con esas músicas?En Friesland no tenemos esa tradición musical que vosotros tenéis con el flamenco, o como tienen en Portugal con el fado, así que siempre he procurado buscar la inspiración musical en otras culturas. Para mi primer álbum me fui a Lisboa, a encontrarme con el fado; para el segundo, me fui a México; y para el tercero, viví durante un mes con una familia nómada en las estepas de Mongolia. Cada una de ellas fue una experiencia inolvidable y enriquecedora para mi vida. Es algo maravilloso que exista toda esta diversidad de culturas en nuestro planeta, que nos puedan inspirar y, a la vez, nos hagan mirar con nuevos ojos nuestra propia cultura.

-¿Cuándo nace tu inquietud por el flamenco? Creo que empecé a escucharlo cuando tenía unos 15 o 16 años, y recuerdo que me dejó impresionada desde el primer momento. Siempre he tenido la sensación de que proviene de un lugar muy profundo y su energía me llega directamente al corazón. Siento una gran admiración por los músicos flamencos, porque sus códigos musicales son muy complicados (¡al menos para nosotros!), pero al mismo tiempo, atrapan el momento improvisando. Eso sí que es verdadero arte.

-¿Como entras en contacto con Javier Limón? Le vi acompañando a Buika en un programa de TV en Youtube y me quedé con la boca abierta. Por supuesto Buika es una artista alucinante, pero también me emocionó la manera en que Javier la acompañaba a la guitarra. Parece hablar con cada nota de su guitarra y nunca deja de arriesgarse intentando atrapar el momento. Pensé, “wow, sería algo inspirador tocar con un músico como este!” Así que le escribí un email, le presenté mi trabajo y resultó estar entusiasmado. Así que nos vimos en Madrid, tuvimos una conexión inmediata y nos pusimos a trabajar!

¿Que ha aportado Javier Limón a tu disco “Alter”? Muchísimas cosas. Yo ya había compuesto las letras y la música, pero luego llegó él con sus ideas sobre arreglos, sobre el sonido que quería para el disco, sobre artistas que podían colaborar en él... y además tocó todas las guitarras del disco. Tiene una energía alucinante y es muy intuitivo a la hora de hacer sus elecciones musicales. Nos lo pasamos genial.

-Si en trabajos anteriores habías utilizado letras de poetas, en este trabajo haces tus propias letras con alguna excepción ¿ Por qué tomas este camino? ¿Qué te impulsa a escribir tus canciones? Siempre me han interesado los idiomas y la poesía, y me llevó algún tiempo conseguir sentirme segura con mi propia forma de escribir. Mi tercer álbum fue el primero que escribí en su totalidad y con “Alter” he querido continuar la tónica. Pero cuando encuentro algún poema de alguien que me llega de forma especial, lo traduzco y le pongo música. Como he hecho en “Alter” con el poema de Rutger Kopland (Foarjiersfers).  Para mí ha sido muy importante también la colaboración del poeta frisón Tsjebbe Hettinga, juntos escribimos la canción “Eftereach” e hicimos un dúo, yo cantando y él recitando. Desgraciadamente ha muerto hace poco y no podré tocarla en directo con él.

-En este disco también haces una versión de Lhasa de Sela. Es la única versión del disco. ¿Por que escoges ese tema? Porque es una canción hermosísima, simple y conmovedora. Hice una traducción libre de sus palabras. Trata de la muerte, del momento en que la muerte te pide la mano. Lhasa sabía que ese momento le llegaría muy pronto cuando escribió esta canción, y eso le da un profundo dramatismo. Es una pena que haya muerto tan joven, de verdad que la echo mucho de menos aunque no la haya conocido personalmente.

-¿De dónde procede el vestido de la portada de tu disco?, parece una mezcla de traje de flamenco y traje de Fado... Es una obra de fieltro especialmente diseñada para este proyecto por Claudy Jongstra. Ella es una artista reconocida internacionalmente pero vive en un pueblecito en Friesland donde trabaja el fieltro ella misma. Tiene su propio rebaño de ovejas, de las que extrae la mejor lana y cultiva sus propias plantas con las que tiñe la lana. El vestido que llevo en la portada está teñido con raíz de ‘madder’, una planta típica holandesa que proporciona un particular color rojo-anaranjado. Los grandes pintores holandeses como Rembrandt y Vermeer usaban este color extraído de la raíz de ‘madder’ para sus cuadros. Es increíble el conocimiento que tiene Claudy sobre viejas plantas y el proceso de confección de fieltro; ¡lleva cinco años conseguir el color rojo que se ve en la portada! El tiempo y la dedicación son claves indiscutibles en su trabajo, en el que yo me veo reflejada profundamente.