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Staff Benda Bilili

Bouger le monde

“Agitar el mundo!” es el segundo disco de esta banda de músicos congoleños que desde Kinshasa nos siguen haciendo mirar el mundo más allá de las apariencias (tal y como sugiere la traducción del nombre del grupo). En 2009 les conocíamos como una formación de músicos callejeros, afectados por la polio y la pobreza, que a pesar de todo vencían sus supuestas limitaciones con una alegría tan aplastante como contagiosa. Entonces nos maravillábamos de su capacidad musical de transmitir esa fuerza vital. Conseguían paliar su discapacidad con sillas de ruedas (incluso motorizadas) de construcción artesanal, pese a lo cual cada concierto era un raudal de baile sobre las tablas y bajo el escenario (¿cómo resistirse?).

La cuestión económica tampoco era una frontera. Así conocimos a Roger Landu, niño abandonado y recogido por Ricky Likabu, que con sus propias manos, una lata y una cuerda de guitarra creó un laúd electrificado de una sola cuerda, el satonge, que impregna la música de Staff Benda Bilili de ese sonido tan característico y chirriante. Ahora, dos discos y varios documentales después, con una banda ampliada (Montana a la batería, Amalphi a la guitarra principal y Randy -un actual joven que de niño ya perteneció a la banda, desapareció un par de años y ahora ha vuelto- a las percusiones), la propuesta nos suena tan potente como entonces. No han perdido frescura ni raíces. Siguen sonándonos a soukous, pero también nos transportan a ritmos autóctonos aderezados con rock.

La producción del disco corre a cargo del belga especializado en música congoleña Vincent Kenis, que ya trabajase con ellos en “Très Très Fort” y que ha lanzado otros grupos como Konono nº 1 o Kasai Allstars, así como la serie Congotronics. Sus letras críticas van más allá del cliché: en “Sopeka” arremeten contra la pobreza quejándose del carácter inmovilista de los mendigos; en “Kuluna” hablan de un mundo donde el dinero mueve los hilos y crea bandas callejeras de niños de la calle que saquean la ciudad; en “Libala Ya Mungwa” cuentan que cuando las dotes de las bodas se pagaban en sal no había problema, pero que en la actualidad las parejas no pueden casarse por el alto precio que se debe pagar: “Demasiado sufrimiento / Vamos a terminar matándonos unos a otros por dinero, / es miserable”. Contra la corrupción de la Iglesia cantan en “Djambula”:“Sacerdotes envueltos en negocios turbios y política”, pero también hay espacio para un homenaje al mítico “Ne me quitte pas” y para seguir reivindicando que las limitaciones están en la mente de cada uno, no en su cuerpo ni en su corazón.